Por poco y nos emburujamos en el cajero automático

QuisqueyaRD -
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Por Delvis Durán

A más tardar las siete de la mañana, ando en las calles de Santiago, y como me levanto temprano el estómago me exige desayuno desde que sale el SOL.

No es fácil andar con el estómago en pijama, solo con la pasta dental que por error te tragaste.

Hoy fue uno de esos días en los que te levantas sin ni uno en los bolsillos, pero debes desayunar, acostumbro comer frito verde con salami, donde la doñita de Pueblo Nuevo, pero esa no le fía a nadie, así que debía ir al cajero a buscar un menudo para cubrir los gastos.

Llego a un cajero, soy el numero 4 en la fila……..

15 minutos después, aunque para mí fue una eternidad, pregunto ¿Pero ven acá y esta fila no avanza? “Tengo toda una vida aquí y no veo que nadie sale”

En ese momento es cuando la morena que está a mi lado me dice “Ese señor no le da chance a nadie”

Ese señor es un USURERO que tiene un paquete de tarjetas, al OJO por ciento diría más de 200 tarjetas de sus clientes, de las cuales debe retirar dinero para cobrarse y el restante entregarle al verdadero dueño de la tarjeta.

Entre los dientes echo unas cuantas maldiciones y el prestamista me escucha, y me dice “cada persona tiene derecho a pasar 3 tarjetas en su turno”

Ironía de la vida él llevaba más de 20 😡

Acordamos el pasaría sus tres tarjetas en un turno y luego debía irse al final de la cola y tomar otro turno, pero SORPRESA, no eran tres turnos para el prestamista, en realidad eran seis. Les explico

Cada vez que pasaba una tarjeta, primero debía consultar el balance, para así saber cuantos cobró su cliente y poder retirar su parte, después de consultar el balance, con esa misma tarjeta, la cual debía volver a entrar, hacia el retiro.

El prestamista necesitaba realizar 2 transacciones por cada tarjeta.

La sensación de injusticia era tan grande, que con tono de voz de hombre grande y soy pequeñito, le dije, pero ABUSADOR, tú crees que vamos a echar la mañana aquí esperándote a ti, tú no sabes que aún no me he desayunado y me enredo con cualquiera.

Los demás de la fila también gritaron y el prestamista, sin pronunciar palabras, pero con la cara como un machete, se fue y nos dejó.

Delvis Durán
Feliz resto del miércoles, ombligo de la semana. 🤗

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