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¿Quién tiene la culpa de la falta de competencias de los estudiantes dominicanos?

Por: Bladimir Grullón.

(Primera parte)

Al maestro nazareno, Jesús, se le sacrificó, entre otras razones, porque era más fácil echar la culpa de muchos sobre un solo hombre, y es bastante curiosa la analogía porque no faltan quienes quieran echar la culpa de los problemas del sistema educativo dominicano sobre los maestros.

Buscar un culpable es una costumbre tan antigua como el ser humano. Cuenta la Biblia que cuando el hombre, Adán, comió del fruto prohibido y Dios le pidió cuentas, éste echó la culpa sobre la mujer, Eva, pero ella no se quedó atrás y culpó a la serpiente, sin embargo Dios le dio a cada quien lo que le correspondía ya que la responsabilidad de lo ocurrido no era de uno solo.

La culpa no sirve más que a quienes quieren escudarse para evadir la responsabilidad de sus actos y el compromiso que han asumido de cumplir con una determinada función. Por eso deben encontrar un chivo expiatorio para cargar sobre él todo aquello que no han podido desarrollar con éxito.

En vez de buscar culpables, propongo que pongamos sobre la mesa los problemas que tenemos, de forma transparente, y exploremos posibles soluciones.

Por ejemplo, los libros, los recursos didácticos y tecnológicos, entre otros implementos, llegan a las escuelas como un regalo de navidad, que si los trajo Santa Claus, los Reyes Magos o la Vieja Belén, me explico: en una escuela pública cualquiera de nuestro país, nadie sabe cuando van a llegar los libros, las computadoras, los implementos del laboratorio de química o biología. Podrían llegar por mitad de año escolar, a final o a mitad de un semestre, o tal vez no lleguen en todo el año.

Pero es más grave cuando uno se da cuenta de que esos implementos no obedecen, en la mayoría de los casos, a un plan bien definido para obtener unos resultados. Por ejemplo: un libro de inglés o francés, que el 80% de las actividades son de escucha o de pronunciación, pero no trae el audio en CD, DVD o cualquier otro soporte, ni nadie sabe donde encontrarlo. Es penoso que pongan el nombre del presidente de la República en las primeras páginas.

¿Qué se supone que debe hacer el maestro? ¿También el maestro debe escribir los libros de texto, grabar los audios correspondientes y elaborar las políticas educativas del país, además de que desde hace mucho tiempo es quien elabora los planes de clase?

Antes de que saliera el estudio de PISA, habíamos advertido de la falta de competencias en lectoescritura y aritmética básica de los estudiantes de nuestro país. Pero hay otras cosas que no se divulgan en dicho estudio, como que una gran cantidad de los estudiantes de nuestro país ve la escuela como un castigo, y en vez de ir a aprender, va a tomar cada vez más repulsión contra ciertas asignaturas cuyos contenidos se le presentan de un modo poco o nada significativo para sus vidas.

Imaginemos una clase de inglés o francés donde solo se escriba, y el maestro que tiene por lo general, más de una docena de secciones tiene que arreglárselas para pronunciar todo porque los libros no tienen audio, los alumnos simplemente ven a este maestro como un payaso que no utiliza los medios adecuados y no van a valorar el esfuerzo que está haciendo, pero eso da como resultado que el mismo quede disfónico, por lo cual no puede hacer otra cosa que lo que se ha venido haciendo siempre: clases de idiomas donde solo se escribe y no se habla, donde no se aprende y muchos se frustran.

Una de las claves para conseguir una educación de calidad consiste en encontrar estrategias para presentar una clase dinámica y divertida. Es más, algunos teóricos de la educación plantean que se aprende más en los momentos de ocio, cuando uno se divierte, que cuando se está en una clase formal.

En Cuba, por ejemplo, uno de los elementos más se destacaban como logro educativo, en su momento, era la existencia de un televisor por cada aula, así como canales educativos, pero la tecnología y el mundo van cambiando y quienes no se adaptan a esos cambios no tienen otra alternativa que quedar atrás.

Sin duda uno de los retos más grandes que tenemos es encontrar la forma de hacer las clases interesantes y divertidas para nuestros alumnos, así como convertir los momentos de ocio en momentos de aprendizaje.

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